SEXUALIDAD
¿De qué estamos hablando cuando hablamos de Sexualidad?
La sexualidad es el sexo en cuanto asumido por una psiquis humana, contextualizado en una realidad sociocultural específica, impregnada de mensajes y “mandatos”.
La realidad sexual es percibida de acuerdo con los valores que se posean, con el concepto de hombre y de su educación: por este motivo, surgen distintas apreciaciones de la sexualidad que han dado lugar a los distintos enfoques a lo largo de la historia: racional/espiritualista, el enfoque materialista/genitalista y personalista.
El enfoque racionalista parte del concepto griego de hombre, donde sabiduría, inteligencia y razón eran considerados su esencia. Desde allí comienza a pensar con una postura dualista y maniquea, donde alma es lo sublime y cuerpo –que equivale a placer- es lo malo. Se presenta a la sexualidad como una necesidad de reproducción del género humano, y el matrimonio, como el lugar indicado para la procreación, para calmar los instintos. Se tiñe la vida humana con una moralina donde la represión hace que el hombre descuide sus propias necesidades. De hecho, se vive una doble moral, en donde el varón puede y la mujer debe reprimirse, apabullada con tabúes y frustraciones. Esta doble vida resulta humillante para la mujer y alienante para el varón. No hay educación sexual, no se habla del tema en casa ni en la escuela, y la sexualidad se descubre clandestinamente, con las lógicas consecuencias para la madurez afectiva.
Enfoque genitalista parte del principio “goza del momento presente sin importar el mañana” y se observa desde posiciones hedonistas de
El enfoque personalista parte del concepto de persona como totalidad integrada, como existencia incorporada, en permanente apertura y diálogo; abierta comunicativa y trascendente, coexistente con otros y realizándose con el otro. En ese concepto de persona, la esencia es vivir la experiencia del amor y de la libertad, capaz de comprometerse y trascender. La persona busca el amor como aspecto unificante que produce placer y felicidad. El amor a la pareja implica una donación total, un compromiso por el bien del otro que es su propio bien y que enriquece a ambos. La integración sexual es integradora, tiene como objetivo desarrollar la capacidad de amar, informando y formando desde valores fundamentales para la persona.
El desafío de la escuela hoy por hoy, es abordar a la sexualidad como un sistema integrado con diferentes áreas: biológica, psicológica, sociológica, axiológica y pedagógica, tendientes a lograr una conducta sexuada.
El tema de Género, es un tema de suma importancia cuando se efectúa el abordaje de sexualidad y por lo tanto no hay que dejar de mencionarlo, ya es una apreciación conceptual que incluye los aspectos psicológicos, sociales, culturales, axiológicos y pedagógicos sobre la mujer y el varón, el vínculo entre los sexos y el ejercicio de la paternidad y maternidad. Cuando se habla de género en la sexualidad, se refiere a las expectativas, valores, prescripciones, mandatos, etc., pertinentes al varón y a la mujer en un contexto determinado. Hablar de género es preguntarse qué es ser mujer o varón hoy; preguntarse cómo se aprende esto o aquello referido al rol sexual, a la identidad masculina o femenina, al rol de esposo-esposa, padre-madre; preguntarse por qué los varones tienen determinados tipos de problemas mientras las mujeres sufren otras situaciones, o por qué se dan determinados conflictos en las familias.
Existen tres momentos en la adquisición de género y con variaciones muy grandes de acuerdo a los diferentes contextos socioculturales y familiares. Estos son:
Ø La atribución; asignación o rotulación del género: es la heteroclasificación que la familia y otras personas significativas hacen apenas nace un bebé. El identificar un cuerpo (“sexo”, y especialmente los “genitales”) moviliza un montón de sentimientos; se desarrollan expectativas, comienzan a aplicarse las prescripciones y estereotipos que ese grupo tenga acerca del hijo-hija, de su significación, del modo de vestirlo y criarlo, de acuerdo a su sexualidad femenina o masculina.
Ø Identidad de género: se pueden mencionar dos aspectos:
· El núcleo básico, el sistema ideo-afectivo-emocional más primitivo (conciente o inconsciente). Es la “autoclasificación” de género, la partenencia a un grupo determinado (varón o mujer, soy “nene”; “soy nena”).
· La identidad propiamente dicha se inicia con el nacimiento y acompaña toda nuestra existencia. Esta identidad se “aprende” y en ella tiene una incidencia fundamental las prescripciones y valoraciones que se dan en cada grupo familiar, no es fácil. En el contexto de devaluación del sexo-mujer, era y es muy duro desarrollar esa identidad; en la situación inversa, la identidad masculina sufre muchas confusiones.
Ø Rol de género: es el conjunto de expectativas y conductas esperables o consideradas apropiadas para un sexo determinado. Este ideal masculino o femenino se construye en un “patrón cultural”, un modelo que circula anónima e invisiblemente, pero es suficientemente adjudicado y normatizado hasta el estereotipo. El mismo ejercerá una fuerte presión interna y se expresará como “natural”.
En resumidas cuentas, la sexualidad es un modo de ser humano (lo genérico), es ser mujer o varón. Es nuestro modo peculiar -masculino o femenino- de percibir, sentir, valorar y actuar ante uno mismo y el otro sexo, y ante el mundo. Es decir, de la autopercepción, comunicación, vinculación y lenguaje con el otro sexo, y trascendencia creativa y procreativa.
Al hablar de sexualidad integrada, se esta haciendo referencia:
v El sexo o pulsión sexual: que hace alusión a la dimensión biológica y se refiere a los aspectos bio-anátomo-fisiológicos y al intercambio sexual. Con el sexo se nace y tiene su propio dinamismo.
v La sexualidad, el afecto y Eros es lo femenino-masculino, es la persona sexuada, el individuo que intenta llegar a ser mujer o varón. La sexualidad es fruto de un aprendizaje.
v El género es la consideración psico-socio-cultural y pedagógica de la identidad femenina o masculina del varón y la mujer en una determinada sociedad. El género se asume o se rechaza, se lo adquiere o se lo distorsiona.
Al hablar de Educación Integral, no hay que dejar de mencionar a
Al indicar la responsabilidad innegable de
La institución Educativa puede ampliar y enriquecer la tarea familiar desde tres ángulos.
* Conocimiento objetivo, gradual y sistemático del aprendizaje de la sexualidad, con la riqueza y la exactitud de vocabulario que no todas las familias poseen ni logran alcanzar; esto es fundamental para el proceso de personalización.
* Conocimiento de experiencias por ser el ámbito de socialización e intercambios, de encuentros interpersonales mucho más amplios que los de la familia. Un espacio en el que coexisten diferentes valores, etc., contribuye al discernimiento y al afianzamiento de las propias convicciones.
* Medios técnicos, recursos didácticos y pedagógicos de los que la familia no dispone, o no poseen el tiempo suficiente para abordar las complejas situaciones adecuadamente.
En el primer ciclo (entre 6 y 7 años )
La sexualidad es un factor fundamental de la vida humana y para entenderla es necesario inscribirla en un
complejo de relaciones que la sitúen en su genuina dimensión. La sexualidad humana representa lo que las personas son, comprende sus sentimientos y relaciones e implica aprendizajes, reflexiones,planteamiento y toma de decisiones. Es una de las expresiones del sujeto en su relación consigo mismo y con los otros. El ser humano se constituye como tal en su relación con el otro social y se desarrolla dentro de un grupo cultural que le aporta susconocimientos, creencias, normas y valores. Esto contribuye en la conformación subjetiva y en el logro de un nivel de autoestima que posibilite a cada persona construir su proyecto de vida integrado a la sociedad.
Por estas razones, al hablar de sexualidad estamos incluyendo concepciones que no sólo hacen referencia a los aspectos biológicos, sino a procesos psicológicos, sociales y culturales, que forman parte de la identidad de cada sujeto.
El primero en referirse a la sexualidad infantil fue Sigmund Freud. Según este investigador, la sexualidad está presente en la vida de los sujetos desde su nacimiento, y atraviesa distintas fases y etapas en su desarrollo. Cada una de estas fases configura zonas y modos diferentes de expresión. Con esta aseveración, Freud quiebra el mito sostenido hasta entonces de que la sexualidad recién irrumpe en la adolescencia y afirma la existencia de una sexualidad infantil previa.Los niños, desde pequeños, hacen innumerables preguntas relacionadas con la sexualidad. Son preguntas motivadas por el deseo de saber, y si no son respondidas, pueden inhibir la confianza hacia los adultos.
Según Freud, los niños construyen sus propias hipótesis acerca de cómo es el intercambio sexual entre adultos, cómo nacen los niños, cómo se gestan, etc. De este modo se inician en una actividad que “se adscribe a la pulsión de saber o de investigar”, elaborando teorías sexuales infantiles. Lo que impulsa a un niño hacia la investigación, afirma Freud, “no son intereses teóricos sino prácticos”; por ejemplo, el nacimiento de un hermano o la relación con niños del sexo opuesto .
Ya a partir de los tres años, y en ocasiones antes, cuando los niños perciben las diferencias entre los sexos surgen los interrogantes por cuestiones vinculadas con el nacimiento, la vida y la muerte. Es preciso responder a sus preguntas con la verdad y en un lenguaje simple para que puedan entendernos. Sin evasiones, tampoco dando mayor información que la que nos solicitan. Las explicaciones breves y sencillas ayudarán a construir la confianza necesaria para que vuelvan a hacernos preguntas en el futuro.
EN EL SEGUNDO CICLO
Este período fue llamado por Freud "de Latencia" ya que el niño logra reprimir sus fuertes impulsos sexuales y los encamina hacia la posibilidad de aprendizaje y el desarrollo de la sociabilidad.
Sin embargo, la latencia pasa a ser en realidad la búsqueda de la intimidad a través del pudor. No quiere que lo vean cuando va al baño y quiere bañarse o cambiarse solo. Sus manifestaciones sexuales continúan pero a escondidas, ya no se exhibe públicamente como en los años anteriores. Las actividades compartidas con otros niños suelen realizarlas en estado de tensión, risas y bromas. Es la época de los secretos, los chistes "verdes", las charlas con doble sentido. Es su manera de escapar a las normas fijadas por los adultos, y eso les da mucho placer.
Ya aprendieron que su ser varón o mujer es una condición permanente que depende de la biología y no de la ropa, los adornos o la profesión. A esta edad los varones tienen un papel sexual más estereotipado y rígido que las nenas; éstas aceptan mejor los juegos de los niños que viceversa. Comienzan a formarse los grupos con afinidades. La amistad entre ellos pasa a ocupar un lugar importante. Los adultos son dejados afuera.
La curiosidad continúa ocupando un lugar importante en la vida del niño de esta edad. El deseo de saber le permite aprender y conocer el mundo que lo rodea. En relación a la sexualidad, la actitud investigadora también es importante para conocerse a sí mismo, a su cuerpo, sus sensaciones e interesarse por conocer a los otros. Es un patrón de conducta que podrá repetirse en el futuro. Desean saber qué es la menstruación, cómo se tienen los hijos, qué es el embarazo, cómo es el parto y cómo fueron su embarazo y su parto.
Hacia los 8 años los compañeros de juego romántico suelen cohesionarse en una aventura amorosa como ensayos de una pareja, a veces estable, y a veces, como sucesivas parejitas. La fantasía de atracción erótica incide sobre la identidad: "Ella gusta de mí", "Nadie gusta de mí," "Todas gustan de él porque es lindo", "Yo soy feo", son experiencias infantiles que generan expectativas y sufrimientos.
La sociedad refuerza permanentemente los modelos que cada sexo debe seguir, a través de los padres, otros adultos, los compañeros y los medios de comunicación masivos.
Un entorno receptivo y permisivo puede ayudar a desarrollar una autoimagen y autoestima valoradas, estrategias y recursos personales y sociales. Un entorno prohibitivo y descalificador, puede fijar esas imágenes denigradas, inhibir la adquisición de recursos y empobrecer la autoestima.
PREADOLESCENCIA:
Aclaración previa:
En el Proceso de sexuación interjuegan permanentemente instancias biológicas, psicológicas, sociales y culturales. En ese sentido, cuando describimos un período evolutivo lo estamos haciendo desde una media poblacional, social y cultural. Podemos generalizar, pero debemos poner cuidado cuando consideramos a sectores sociales que escapan a esa media.
En general, en los sectores populares se observa que las manifestaciones sexuales se adelantan en la edad, ya que ante la aparición de los cambios fisiológicos de la pubertad, los estímulos externos empujan hacia una actuación sexual más temprana.
En la infancia marginada, las etapas que habitualmente describimos se funden y confunden. La falta de red familiar, de personas significativas que ocupen los roles tradicionales que sostienen el crecimiento hacen que estos "niños adultos" adquieran rápidamente actitudes que los exponen a mayores riesgos: prostitución infantil, violencia, abusos, enfermedades transmisibles sexualmente.
En los sectores medios se produce una "moratoria psicosexual", es decir, que aunque un sujeto de 11/12 años esté fisiológicamente maduro, su maduración psicosexual se completará a los 18/20 años, y por lo tanto actuará en consecuencia con esa última edad.
Definiendo términos:.
La prepubertad se refiere al período inmediato anterior al desarrollo de los caracteres sexuales primarios y secundarios (10 y 12/13 años).
La preadolescencia acompaña a la pubertad, pero puede prolongarse por mucho tiempo, independientemente de la progresión de la maduración física, por dificultades en la adaptació n a los cambios.
Características de la prepubertad y la pubertad:
Los cambios físicos van sucediéndose paulatinamente desde los 7 años de edad y se aceleran después de los 10/11 años (estirón).
El límite descriptivo entre la prepubertad y la pubertad es difuso en relación a las edades, ya que a una misma edad se observan desarrollos diferentes en los diferentes chicos. Así mismo el estirón se inicia más tempranamente en las mujeres, precediendo a la menarca.
El desarrollo genital se presenta con grandes variaciones en el tiempo, tanto en la edad de inicio como en su duración total. Esta última puede llevar entre dos años y medio y cuatro.
Los caracteres sexuales primarios están determinados por influencia hormonal, fundamentalmente estrógenos en las mujeres y testosterona en los varones. En las mujeres acaece la menarca (primera menstruación), a partir de la cual comienzan a liberarse los óvulos y a producirse el desarrollo mamario.
En los varones comienzan las poluciones nocturnas; su inicio no siempre indica capacidad reproductiva, ya que puede haber una infertilidad relativa hasta los 15/6 años por no haberse completado aún la maduración adulta de la espermatogénesis.
Caracteres sexuales secundarios: en ambos sexos aumenta la estatura, la sudoración, crece el vello pubiano y axilar, y se redistribuye la grasa corporal en forma femenina (caderas) y masculina (aumento de la masa muscular). En los varones se producen modificaciones de la voz y comienza a crecer la barba.
Características de la preadolescencia:
El aumento cualitativo de los impulsos lleva a un resurgimiento de la pregenitalidad, produciéndose una regresión a las conductas habituales de los 2 o 3 años de vida (oposicionismo, rebeldía, terquedad, exhibicionismo, gusto por la suciedad y el desorden o su reacción opuesta, etc.). El chico de este período es más inaccesible y es más difícil de controlar.
Sobresale su preocupación por los órganos sexuales, su función, integridad y protección. En este período no se interesa aún por relacionar sus genitales con situaciones amorosas y su satisfacción.
Demuestran su curiosidad sexual a través de chistes, secretos y cuchicheos.
Es habitual el interés por coleccionar objetos o formar grupos.
Suelen aparecer síntomas transitorios como descarga de tensión: miedos, tics nerviosos, dolores de cabeza, de estómago, comerse las uñas, tartamudear, jugar con sus cabellos, tocar constantemente todas las cosas.
Progresivamente los chicos comienzan a probar nuevos comportamientos abandonando los de su niñez, por lo cual se manifiestan con inestabilidad en sus conductas y emociones, que variarán de un chico a otro y aún en un mismo chico.
La estimulación de los genitales es una actividad que se realiza naturalmente desde el nacimiento. Somos los adultos los que la significamos como positiva o negativa ante los niños. Durante este período los chicos la realizan en la intimidad, como modo de sentir placer, de canalizar ansiedades y de conocer su propio cuerpo; pero la masturbación no alcanza aún la imperiosidad de la adolescencia.
Los varones se relacionan casi exclusivamente con compañeros del mismo sexo. Son agresivos con las mujeres de su edad, las atacan, tratan de evitarlas, se muestran presumidos y burlones. Expresan sus impulsos pregenitales a través de una gran inquietud motora, voracidad, actitudes sádicas, actividades anales (lenguaje obsceno, rechazo por la limpieza, gusto por los olores, habilidad en la producción onomatopéyica y de ruidos) y juegos fálicos exhibicionistas.
La chicas en su segunda infancia ya habían realizado una represión masiva de su pregenitalidad, por lo cual se dirigen más abiertamente al sexo opuesto; se muestran agresivas y seductoras en el juego del pseudoamor. Su mayor conflicto se manifiesta con la madre, necesitando "liberarse" de ella. Realizan una orientación decisiva hacia la realidad, adaptándose a ella. Se manifiestan como "señoritas", aceptando normas y comportándose adecuadamente a lo que se espera de ellas.
¿Por qué trabajar un tema tan controversial con alumnos y alumnas de tercer ciclo?
Porque para algunos chicos, la escuela, es el único medio en el cual puede llegar a hablar sin tapujos y demostrar su curiosidad, interés, miedos y que además sienta que tiene la posibilidad de verbalizar algunas otras expresiones.
Dado el grupo de alumnos y alumnas que asisten a 7º y las manifestaciones que se observan a diario, se opta por llevar a cabo una propuesta educativa que en lo posible trate de dar respuestas a sus inquietudes, les permita conocer un poco más los cambios físicos y psico-afectivos por los que atraviesan, y para que lleguen a reconocerse como personas sexuadas.
El mundo puberal es fascinante y angustiante a la vez. Es el nuevo nacimiento, es la ampliación de horizontes y de posibilidades.
Mientras que, Pubertad, pubescencia, derivan del latín pubertas, la edad viril y de pubescere, cubrirse de pelo, llegar a la pubertad, con una clara alusión a la zona púbica alrededor de los órganos genitales. Es decir que, esta etapa está intrínsecamente referida a los cambios físicos, morfológicos y fisiológicos. Es el crecimiento corporal y la maduración genito-sexual, produciéndose en las niñas la menarca y en los varones la presencia de espermatozoides en la orina, por las eyaculaciones nocturnas.
Esta maduración produce una movilización general de los impulsos y fantasías, en las estructuras psíquicas y en las relaciones interpersonales.
Surgen nuevas funciones y se establecen nuevos modos de atracción y vinculación entre los sexos. Estas nuevas potencias irrumpen movilizando todo. Como un volcán que rompe y quema todo lo que se encuentra, se comienzan a dejar atrás armonías logradas, pérdidas de los vínculos de la infancia. Es época de duelos y de pérdidas, de añoranzas y de tristezas.
En una etapa difícil, de crisis y decisiva para los nuevos desarrollos de la personalidad.
Adolescencia, deriva de la voz latina adolescere, que etimológicamente, significa faltar algo, carecer de, y que, en sentido positivo, se traduce como crecer, desarrollarse hacia la madurez. Es la etapa intermedia, el período de transición que media entre la niñez dependiente y la edad adulta y autónoma. Es un momento crítico de la vida por sus profundas transformaciones corporales y psicológicas, y por el modo de insertarse en la propia sociedad adolescente y en el mundo adulto que lo rodea.
El criterio de inicio de la adolescencia (la puberescencia) es biológico, de maduración orgánica, mientras que el criterio de finalización de la adolescencia juvenil o resolutiva es un criterio socio-cultura-laboral, el momento de la asunción de las grandes elecciones: pareja, trabajo, adopción de los propios valores e ideales, etc.
Este nuevo púber tiene un nuevo cuerpo sexuado y una nueva imagen corporal:
Fruto de una movilización hormonal, se desarrollan los órganos genitales y los caracteres sexuales.
El nuevo esquema corporal implica la pérdida del cuerpo infantil, la psiquis infantil, el modo de actuar. Comienzan los cambios.
Surge una nueva identidad a partir de las ansiedades, temores, angustias, empezando por el cuerpo, auto-encierro, enamoramientos fantasías eróticas.
Maduración del sistema reproductor.
Surgen los estereotipos como modelos simbólicos, presiones, necesidad de inclusión en un grupo de pertenencia de pares. Esto muchas veces puede derivar en la aceptación positiva o débil del propio esquema corporal (anorexia y bulimia, demostración de virilidad).
Según una investigación realizada por López y Fuertes, dicen que: “los chicos y chicas llegan a la adolescencia, probablemente con una orientación sexual determinada, aún cuando todavía no hayan tenido experiencia sexual con otras personas. La continuidad sexual en la vida adulta estará en continuidad con estos primeros sentimientos y conductas sexuales.”
Otros investigadores dicen que: “la mayoría adhiere a la orientación sexual heterosexual en concordancia con la identidad sexual y roles asignados.”
Y otros, no descartan una base biológica de la orientación sexual.
En fin, sea cual fuera la explicación, no cabe dudas que ocupa un lugar muy importante en la organización estructural de nuestros adolescentes. Dudas, confesiones, temores, conflictos y presiones familiares tienen una incidencia muy grande en la elección afectivo y sexual del púber.
La discriminación ante una orientación sexual que no está contemplada por los mandatos sociales preestablecidos, terminan siendo una mochila pesada, para quienes atraviesan esa situación y, un motivo de persecución sin crítica previa para quien la efectúa.
CONCLUSIÓN:
Educar en sexualidad es, por tanto, una forma de apreciar que la vida sucede en un cuerpo y que, como seres humanos, podemos también entender, analizar y cuidar lo que sucede con nuestros cuerpos, como parte del desarrollo integral de nuestra ciudadanía y nuestras relaciones.
Una formación así concebida deberá incluir entre sus objetivos ofrecer información adecuada y veraz sobre aspectos vitales de la sexualidad, como forma de relación entre las personas, así como también orientar hacia el acceso a los recursos de salud pública que permitan vivir la sexualidad de forma responsable, plena y segura."
referirnos a la sexualidad, ponerle palabras a un tema que fue acallado durante siglos, puede producirnos miedos y confrontarnos con nuestras propias dificultades, incertidumbres y limitaciones. Pero mientras los adultos, por momentos, parecemos preferir mantener esta situación silenciada, o imprimirle una serie de mandatos, prohibiciones o significados que hemos recibido en nuestra propia educación, los chicos y chicas quedan sin el acompañamiento de adultos significativos en la búsqueda de interlocución para cuestiones que son propias de la vida, que les movilizan cantidad de emociones y sensaciones
A partir de la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral Ley 26.150, la escuela debe incorporar contenidos curriculares específicos en este terreno, pero también puede construir espacios de diálogo con los alumnos respecto a su sexualidad. Espacios que evidencien que los adultos tampoco tenemos todas las respuestas a las dudas y necesidades de los jóvenes, pero donde sea posible expresar la confianza y el compromiso de buscar juntos -adultos y adolescentes- las respuestas buscadas.
La educación en sexualidad constituye una práctica constante que, de manera intencionada o no, desarrollan actores diversos como los padres y madres, los educadores, los profesionales de la salud, entre otros. Sin embargo, al Estado le corresponde la responsabilidad de igualar las oportunidades de acceso a información de calidad y a recursos efectivos a los niños, niñas y adolescentes de todo el país, para así promover la salud de toda la población argentina. Es un derecho que tienen los chicos del país, una responsabilidad de los adultos y una obligación del Estado.
¿Qué enseñar entonces?
Enseñar antes que nada a conocer nuestro propio cuerpo, su anatomía, fisiología e higiene.
Pero no sin..
Enseñar lo que es digno de un ser humano, lo que nos permite convivir en una mayor calidad de vida, en un lugarcito sin discriminación, sin imposiciones...y a la vez estimular la autoestima, el disfrute de la vida sin hacernos daño irreflexivamente, aprovechando nuestra condición única, de seres pensantes.
BIBLIOGRAFÍA:
Me pasan cosas ... y las quiero entender. Lic. Alicia Guzmán
Juego sociodramático y diferencias de género: una experiencia en Educación Infantil
Sigmund Freud, “Tres ensayos para una teoría sexual”, en Obras completas, Madrid, López Ballesteros y Torres, 1967.
Experiencias pedagógico didácticas en Uruguay
“Didáctica de
“Lineamientos Curriculares para
“Educación Sexual en el aula”. Ed. Sb
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